La cultura ancestral: una mercancía con ganancia para unos pocos
¿Quién protege el patrimonio cultural? Si las leyes que reglamentan su cuidado son pasadas por alto y las comunidades indígenas- legitimas herederas- son utilizadas para realizar espectáculos con meros fines económicos.
Por Shaky Laden
Del 17 al 21 de marzo se llevo a cabo en Veracruz México la cumbre Tajín, festival que fue concebido como punta de lanza para posicionar a la zona norte de Veracruz como polo de desarrollo turístico a través de un proyecto cultural que da a conocer las tradiciones milenarias del pueblo Totonaca. Este evento coincide con el equinoccio de primavera es un hibrido que conjuga tradiciones milenarias con lo más moderno en esparcimiento, diversión y turismo.
Distintas organizaciones sociales mexicanas se pronunciaron en contra de la cumbre porque consideran que es un evento comercial que nada tiene que ver con la cultura tonaca, y que solo es un grana negocio para los empresarios.
A pesar de los pronunciamientos contrarios esta cumbre de relevancia mundial se desarrollo con total naturalidad en el parque temático Takilhsukut- construido especialmente para ese evento- sobre una zona arqueológica que fue declarada patrimonio cultural de la humanidad por
Ese es el principal motivo que abducen las organizaciones que se oponen “queremos que los eventos de la cumbre Tajín se cambien a espacios que sean propios para ese tipo de espectáculos”.
“Con el pretexto de promover el desarrollo económico de la región, y de los indígenas, año tras año el gobierno y los empresarios han engañado a la gente y solo ellos se enriquecen comercializando la cultura, al tiempo que la población se empobrece cada día más, sin empleos ni recursos para sobrevivir, ocasionando migraciones, desintegración familiar y todo aquello que significa pobreza extrema” dice el comunicado de la agrupación que se dio conocer por el nombre de “El otro totonacapan”
Tajin ciudad arqueológica
La ciudad sagrada de Tajin es la capital física y espiritual del totonacapan (tierra de la fertilidad). El Tajin nació en el año 300 d.C., y entre los años 600 y 900 d.C., se convirtió en Metrópolis. Ubicada a sólo unos kilómetros de la ciudad de Pampantla, al norte del estado de Vera Cruz, es una impresionante zona arqueológica con la pirámide de los nichos como símbolo principal, que alberga 365 nichos de acuerdo al año solar.
En el pasado Tajín fue un centro urbano bullicioso, el más grandioso de su época en las tierras bajas del oriente de México. La vida diaria se agitaban torno a sus edificios: El comercio, los rituales, el juego de la pelota, la visita de los sacerdotes.
Miles llenaban sus plazas, se agolpaban en los mercados y fluían por los senderos, luego de adorar a los dioses. Los gobernantes de esa época hicieron grandes construcciones, mandaron trasladar piedras y rocas enormes desde las provincias y con el tiempo se formaron y reformaron los templos, palacios, edificios administrativos y grandes muros.
En la zona arqueológica solo se ha descubierto el 20 por ciento de las construcciones ancestrales, afirma Francisco García Xochihua, ex custodio del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia).
Las organizaciones reclaman que el gobierno invierta en la investigación de sus raíces culturales y descubra los vestigios que aun se encuentran entre la maleza.
“La cultura cuando se convierte en patrimonio compartido por los habitantes de un país fortalece el sentimiento de pertenencia, nutre sanamente el orgullo nacional, refuerza la identidad, fortalece la cohesión social y hace más eficaz la defensa de lo propio”, afirmó Humberto Masacchio, en el foro de
Al utilizar la zona arqueológica para la explotación comercial se está violando el acuerdo Federal de 1977 “…las zonas arqueológicas bajo responsabilidad del INAH, no serán utilizadas por ninguna persona física o moral, entidad federal, estatal, o municipal, con fines ajenos a su objeto o naturaleza”.
A su vez se está violando el artículo 47 de
“Los sitos arqueológicos deben convertirse, más que todo, en sitios pedagógicos vivos y pertenecientes a las propias comunidades. Es probable que algunos lleguen a la comercialización del sitio, eso es como si le arrancáramos todo su sentido de ser: son santuarios, lugares sagrados, que pertenecen a la historia general de todos, no de quienes solo buscan la explotación económica”, afirmó el antropólogo guatemalteco Carlos Navarrete, en el IV congreso centroamericano de antropología.
Por eso reclaman que se deje de lucrar con las costumbres de los pueblos indígenas “queremos que la gente sea más importante que sus productos culturales: que se respete más sus elementales derechos humanos, como son su trabajo y medios de producción, educación, vivienda, salud, democracia, libertad y justicia”.
El pronunciamiento de la agrupación “La otra Pamplona” contra la cumbre de Tajín es claro, “Desde el año 2000 se está imponiendo en Papantla, Veracruz, un evento comercial donde grandes empresarios mexicanos y extranjeros invierten a cargo del presupuesto público, brindando distintos servicios que significan un gran negocio para ellos. Aprovechan la natural afluencia de turistas en esas fechas, utilizan la zona arqueológica como escenario de espectáculos que nada tienen que ver con la cultura totonaca, la cual pasa a segundo plano como panorámica de fondo y de menor importancia”.
Con el pretexto del intercambio cultural, la zona arqueológica se convierte en un carnaval de conciertos musicales con artistas de todo tipo, en el que circula mucho alcohol y droga entre los miles de jóvenes que se acercan tal si fuera un recital de Molotov, violando las leyes que lo prohíben.
Es así que varios artistas que recreaban la vida precolombina fueron bajados del escenario en medio de gritos y botellazas por cientos de adolescentes violentos. En cambio los cantantes modernos que fueron convocados para el evento, tuvieron gran aceptación. Entre otros artistas coparon el escenario Pablo Milanes, Willie Colon, Zoe, Paul Livingstone, Chak, Nortec, Moderatto. Si realmente se quisiera promocionar la cultura indígena, sólo deberían subir al escenario artistas de ese calibre y no el último pop star del momento.
En lugar de destinar recursos a la investigación, la historia y la cultura, los tres niveles del gobierno se han confabulado para invertir en el negocio de los espectáculos, convirtiendo a la zona arqueológica en un circo; para ello han construido grandes edificaciones que aplastan y entierran aún más dichos vestigios.
Y con el pretexto de promover el desarrollo económico de la región y de los indígenas, se enriquecen comercializando la cultura. Solo se benefician los dueños de los hoteles, restaurantes, medios de transporte, las grandes cerveceras y Coca Cola.
“Queremos que los gobernantes manden obedientes al pueblo y las leyes protejan nuestra cultura, nuestro ambiente y el bien común, antes que la propiedad privada. Que el pueblo tonaca sea el principal dueño y beneficiario de sus riquezas económicas y culturales” afirmaron por medio de un comunicado los representantes del frente en defensa del patrimonio cultural.
Organizaciones contrarias a la cumbre, presentaron una obra de teatro en la entrada a la zona arqueológica del Tajín, titulada “Atravesando mundos”, la cual trató de la comercialización de la cultura, la destrucción de la zona arqueológica, la publicidad desmedida de los medios de comunicación a favor de la llamada cumbre de Tajin así como del enriquecimiento ilícito de la empresa de televisión, refrescos y cervezas producto de la organización de este evento. Antes de entrar las personas se detenían a mirar la obra una percepción distinta de la cumbre.
Fueron dos las presentaciones que se realizaron en la zona,, no sin antes recibir amonestaciones de los custodios y la policía para que se retiraran los actores de ese lugar.
Los operativos de seguridad en la cumbre fueron dirigidos por Martha Montoya la directora general de transito y transporte del estado. Todo bajo las instrucciones del gobernador Fidel Herrera Beltrán que fue el encargado de la inauguración de la cumbre. Participó en la ceremonia espiritual de la corona de espinas, en la cual los antepasados piden a los dioses el permiso para que los ajenos a la cultura pisen tierras sagradas.
¿El gobernador habrá pedido permiso para comercializar con la cultura de los ancestros mexicanos? Parece que no, para eso no necesita permiso.




Carlos Torres Palma dijo
Al gobierno no le importa nada, todo lo que hace es antidemocrático, sabemos que desde el momento en que asumio el poder lo hizo por medio del fraude asi que no se puede esperar nada bueno de ellos. me gusta como encaras la nota porque podrías haber sido mucho más dura con estos h...d...p segui asi
Saludos
10 Abril 2007 | 06:32 PM