Francisco Luis Bernárdez/Silencio
No digas nada, no preguntes nada.
Cuando quieras hablar, quédate mudo:
que un silencio sin fin sea tu escudo
y al mismo tiempo tu perfecta espada.
No llames si la puerta está cerrada,
no llores si el dolor es más agudo,
no cantes si el camino es menos rudo,
no interrogues sino con la mirada.
Y en la calma profunda y transparente
que poco a poco y silenciosamente
inundará tu pecho de este modo,
sentirás el latido enamorado
con que tu corazón recuperado
te irá diciendo todo, todo, todo.

azuloscuro dijo
En la calma profunda dentro de mi escudo silencioso
siento el latido pero mi corazón aun no recupera.
Necesitaré más calma, mas silencio, más tiempo?
Saludos
31 Octubre 2006 | 03:06 PM