"Y no he vuelto a ver a Nástenka. ¿Entristecer con mi presencia su felicidad, ser un reproche, marchitar las flores que se puso en los cabellos para ir al altar? ¡Jamás, jamás! ¡Que su cielo sea sereno, que su sonrisa sea clara! Yo te bendigo por el instante de alegría que diste al transeúnte melancólico, extraño, solitario... ¡Dios mío! ¿Un instante de felicidad no es suficiente para toda una vida? "
servido por Shaky
4 comentarios
compártelo
Por Shaky Laden
Es un libro controvertido por las candentes afirmaciones que realiza sobre un periodo histórico relevante en la historia Argentina.
La hipótesis de este libro es que “la represión ilegal durante la guerra contra el terrorismo marxista no comenzó con el gobierno Cívico-militar que comenzó el 24 de marzo de 1976, sino durante el gobierno constitucional que lo precedió, y fueron los partidos políticos, instituciones múltiples y la ciudadanía en su mayoría lo que apoyó y sostuvo aquella reacción. No existió ningún plan sistemático de apropiación de menores. No fueron 30.000 los desaparecidos, ni eran jóvenes idealistas sensibles; eran terroristas y como tales fueron combatidos”.
Más de un lector adhiere a los derechos humanos y coincide con el juicio a las juntas militares se sentirá indignado- por no decir asqueado- ante tales afirmaciones. Márquez se opone a la denominación “Terrorismo de Estrado” a las acciones realizadas por los militares es el poder dice que a los únicos que pueden haberles infundido miedo las acciones militares es a los terroristas, ya que el resto de la población atemorizada por los “terroristas” fueron espectadores de ese enfrentamiento cruel.
No concuerdo con su fundamentación, su afirmación es simplista, ya que la población –este o no de acuerdo con la entrada de los militares- estaba atemorizada.
Por otro lado dice “El maniqueísmo explicativo de los defensores de la verdad consta de tan alto grado de exteriotipación, que parecería que aquí había buenos (izquierdistas o jóvenes idealistas) y malos (FF.AA, FF.SS y fuerzas policiales). Critica esa exteriorización pero a su vez realiza la suya en las descripciones que hace. Para Márquez fue una guerra entre (terroristas marxistas) y las Fuerzas Armadas (que actuaban por el bien de la Nación bajo la ley) y que tuvieron “errores”. Minimiza el accionar criminal de los militares.
No se justifica lo afirmado en el prólogo del libro “Márquez goza de inigualable ventaja por su edad, 28 años, no pudo ser protagonista ni testigo de los hechos que brillantemente ha investigado. Lo cual lo coloca en una posición de objetividad que lo despoja de todo subjetivismo ya que nada tiene que justificar”. El hecho de que no haya sido protagonista no es suficiente para considerarlo objetivo, ni despojado de subjetivismos.
Márquez señala en el libro que “la verdad es objetiva, se basta a si misma, no hay dos verdades respecto al mismo acontecimiento, puede haber diferentes interpretaciones respecto al hecho fáctico, pero la verdad es sólo una”. Afirma esto y titula su libro “La otra parte de la verdad” con lo cual ya no es meramente objetivo, tiene una visión parcializada de los hechos.
Si me parece interesante que aporte datos fundamentados en fuentes para confrontar otras interpretaciones, pero no podemos considerarlo -como pretende- que esta sea la verdad propiamente dicha.
Este joven abogado tiene la ventaja de poder emitir sus interpretaciones porque estamos en democracia y tiene libertad de expresión, cosa que durante el gobierno de facto no había. Y más allá de que él diga que esa libertad de expresión es relativa y limitada porque si no se subordina a los dogmas de la propaganda oficial es etiquetado como “nazi-fascista”, puede ser blanco de escarches o hasta llegar a tener juicios penales por “apología del delito”. Al menos tiene la posibilidad de expresar su visión de las cosas; miles de desaparecidos que no tuvieron armas en las manos y fueron secuestrados y torturados, no la tuvieron. No se compara un juicio o escrache con la tortura despiadada.
“La otra parte de la verdad” no es una verdad absoluta sino la parcialización de los hechos con el claro objetivo de confrontar la visión histórica que predomina hasta hoy en día. Por eso a lo largo del libro trata de destruir, minimizar y/o ocultar la otra parte de la verdad.
servido por Shaky
27 comentarios
compártelo